de El libro del odio
junio 9, 2011
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¿y si te escribo un poema que comience por el mar,
sin rima y con sujeto muerto de frío;
de tierra vieja y montañas de verbos raros,
con dos pardales hablando de goles imposibles
que explotan en los rascacielos con terremotos de metáforas?
¿si lo tejo con hilos de gas para incendiarte
en una pradera azul cantando las elegías del príncipe Billy
al compás naciente del ruido luminoso mientras,
con singular satisfacción, tus ojos esperan quietecitos
sobre la cocina Mi Alegría una visión del espacio?
¿si lo imagino con planos ajenos
y lo construyo con materiales de tu nombre, de baja calidad;
con las varillas de tu decencia de apostador y
con tus ladrillos desvencijados de sinceridad?
¿y si te escribo un poema que termine por el mar
desgarrado en tres cajas de música colmadas de sopores;
con Jonas y Juana de Arco tallando la panza del gran pez
con la matrona buscando el arte en el asiento de atrás,
y con un limpiador de chimeneas abrazado al marinero de estrellas?
¿y si lo escribo de una vez para decirte adiós,
para dejar las puertas tapiadas con la semilla de mal segura,
germinando con flores de invierno y lluvias de versos?
entonces, sin lugar a dudas,
todo estaría bien